SOY UNA PERSONA, ¿DESCUBRIMOS CÓMO SOY? (UD2)
Bueno chicos y chicas, sigo con mi aventura.
Llegó un momento en que tenía que salir de nuevo a la mar y proseguir con mi viaje, los cabezudos me desearon buen viaje pero… no quería irme y dejar a mi amiga Carla en aquella isla, quería que me acompañara en mis aventuras y descubrir grandes tesoros disfrutando de su compañía, así que le propuse que se viniera a navegar conmigo y así le enseñaría cómo ser una gran marinera como yo. Además, trabajando en equipo las cosas salen mejor ¿no creéis? Carla quería enseñarme su isla, de donde ella era…
Y navegando y navegando, juntos llegamos a….
¡Perdimos el rumbo…una tormenta nos invadió de repente! y ¿sabéis dónde fuimos a parar?… a una isla que daba la impresión de no figurar en ningún mapa, no tenía nombre.
Cuando pusimos pie en tierra, nos dimos cuenta que llevábamos días sin comer, sin poder llevarnos bocado alguno, así que Carla, sin pensárselo dos veces, empezó a recoger tellinas de la orilla del mar para la cena, y me puse también a ello, nos habíamos quedado muy delgaditos. Además, para seguir navegando tienes que estar fuerte y sano así que hay que alimentarse bien. A lo lejos divisamos una casa, que echaba humo por la chimenea, estábamos tan cansados del viaje que aunque teníamos mucha hambre, el sueño se apoderaba de nosotros, nos acercamos y había un cartel en la puerta que ponía…. ¿sabéis qué…?
“LA COCINA DE MARIANA: COCINA SANA HASTA EN FIN DE SEMANA”
No pudimos resistirnos porque olía que alimentaba… ¡Hummm…! Llamamos al timbre y una señora muy amable nos dejó entrar, pero estábamos tan cansados que al poco rato nos quedamos dormidos y al despertarnos, una agradable sensación invadía nuestros cuerpos. Mariana nos había tapado con una manta de un tejido muyyy suave, y ¡madre mía! no podía creer lo que teníamos delante, una mesa llena de comida de toda clase: verduras, frutas, carne, pescado y hasta un dulce de chocolate.
Y con tanta hambre que teníamos no podíamos pensar en otra cosa que no fuese en comida, así que a la isla le pusimos el nombre de… LA ISLA DEL PUCHERO.
Comimos de maravilla, y Mariana nos dijo que eso sólo era el principio de todo lo que se podía hacer con aquellos alimentos. Pero ¿cuántos más alimentos secretos habría tras la puerta? Adivinadlo en la siguiente unidad didáctica:
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